El muralismo en la Suprema Corte es patrimonio y legado al alcance de todos.
Comunicado 77/2026
El arte de los Maestros Orozco, Biddle, Cruz, Nishizawa, Flores, Ramos, Cauduro y Carbonell dialogan con la justicia y la historia.
Un poder que acepta ser retratado con sus fallas, se somete al escrutinio antes de exigirlo señala la ministra Lenia Batres.
Al reconocer el trabajo de los muralistas que plasmaron su visión de la Justicia en la sede de la Suprema Corte, a partir de diversas iniciativas que iniciaron en 1941, los ministros Hugo Aguilar Ortíz, Sara Irene Herrerías Guerra y Lenia Batres Guadarrama, acompañados del maestro muralista Ismael Ramos Huitrón, el único pintor con vida, y los maestros Paola Félix Díaz y José Alberto Gallegos Martínez, presentaron su reconocimiento a la obra plasmada en los ocho muros que retratan las diferentes escenas de la justicia mexicana.
En presencia de amigos y familiares del Maestro Muralista Ismael Ramos Huitrón, al tomar la palabra, la Ministra Lenia Batres Guadarrama, coordinadora de la compilación gráfica que documenta cada uno de los trabajos, remarcó que las expresiones pictóricas narran lo que la justicia —o su ausencia— hace: “el legajo quemado de Orozco, el expediente empolvado de Cauduro, la manta de Ramos. El derecho es norma; la justicia es lo que se vive cuando la norma se aplica, se retrasa o se traiciona”.
Puntualizó que la justicia toma presencia como memoria histórica, pasando del Tribunal tlaxcalteca al Tribunal de Ario, de Apatzingán a 1917, de la Reforma a Ciudad Juárez; manifestando que la justicia sin memoria es justicia sin criterio. Subrayó que cada una de las obras tiene a la Justicia como exigencia ética, y en los murales La Justicia de Orozco duerme, la de Nishizawa mira sin venda, la de Carbonell exige clemencia, y en los ocho muros pintados de la Suprema Corte el secreto está a la vista: la justicia mexicana se dejó pintar dormida, saqueada, torturada y suplicante; escenas que son una tarea pendiente para que abandonen la realidad.
Al tomar la palabra, el maestro muralista Ismael Ramos Huitrón destacó que el muralismo mexicano nació de una profunda necesidad de mirar, comprender y representar a México desde sus propias raíces, convirtiéndose en espacios públicos de memoria, educación y conciencia colectiva; para hacer de la imagen una forma de diálogo con la sociedad y de reflexión sobre la identidad, la justicia y la dignidad.
Destacó que su mural “La Búsqueda de la Justicia”, constituye una reflexión visual sobre las diversas formas de desigualdad e impunidad que han marcado la historia social de México, que trasciende de la representación de acontecimientos específicos, para convertirse en una denuncia a los mecanismos que permiten la permanencia de la injusticia.
El Ministro Presidente Hugo Aguilar Ortíz puntualizó que el muralismo presente en la Suprema Corte llama siempre a la conciencia y a la memoria histórica, y a nuestra realidad como un punto de encuentro con lo que hoy significa la institución, en tanto que la Ministra Sara Irene Herrerías Guerra puntualizó que el muralismo mexicano consolida la expresión de diversos sectores de la sociedad en diferentes contextos históricos, que sigue viva, donde el tema de la justicia es complejo pero obligatorio que todos lo abordemos.
Al hablar de la obra de Ismael Ramos Huitrón, la maestra Paola Félix destacó que en ella se visualiza a los sectores históricamente marginados y se cuestiona las estructuras de desigualdad, convirtiendo al muro en un espacio de comunicación pública, pero también en un instrumento para despertar la conciencia crítica de la sociedad y reflexionar sobre la responsabilidad de sus instituciones y de quienes las integran.
Por su parte, el maestro José Alberto Gallegos Ramírez, integrante del Órgano de Administración Judicial destacó que en el muralismo de la Suprema Corte, el arte no está separado de la función de la institución, pues dialoga con la justicia; agradeciendo al maestro Ramos por su obra, que recuerda que la justicia es una búsqueda que requiere mirar de frente nuestras realidades, y que exige reconocer aquello que todavía tenemos pendiente por corregir.
12 de agosto de 2026
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